Une interview en espagnol dans le magazine Que Leer

à l’occasion de la sortie de la traduction en espagnol de Ce Pays qui te ressemble : Ese Pa’is al que te pareces

N°245

Interview Parue le 12 février 2018 dans le N° 245

Tobie Nathan (El Cairo, 1948) es especialista en etnopsiquiatría, disciplina que estudia los trastornos de los pacientes dentro de su universo familiar y cultural, además de profesor emérito de psicología en la Universidad de París, diplomático y escritor.

Esta novela, finalista del Premio Goncourt en 2017, retrata el Egipto multicultural y las décadas más convulsas del siglo XX para retratar el amor prohibido entre dos jóvenes, así como la peripecia vital de tres amigos judíos y la del rey Faruk, un monarca  consentido que, incapaz de poner orden a su vida y al país, se resiste a la opresión inglesa mientras se pasea con el Mercedes que Hitler le regaló. Un Egipto multicultural que terminará con la expulsión de los judíos y un gobierno independiente y árabe liderado por Nasser.

Tobie Nathan

«Egipto oscilaba entre convertirse en “un gran país europeo” o en un país del tercer mundo.»

Tobie Nathan (El Cairo, 1948) es especialista en etnopsiquiatría, disciplina que estudia los trastornos de los pacientes dentro de su universo familiar y cultural, además de profesor emérito de psicología en la Universidad de París, diplomático y escritor.

Esta novela, finalista del Premio Goncourt en 2017, retrata el Egipto multicultural y las décadas más convulsas del siglo XX para retratar el amor prohibido entre dos jóvenes, así como la peripecia vital de tres amigos judíos y la del rey Faruk, un monarca  consentido que, incapaz de poner orden a su vida y al país, se resiste a la opresión inglesa mientras se pasea con el Mercedes que Hitler le regaló. Un Egipto multicultural que terminará con la expulsión de los judíos y un gobierno independiente y árabe liderado por Nasser.

«El Egipto de Tobie Nathan es prodigioso. Es ardiente, apasionado e intrépido. Está hecho de hombres y mujeres, de madres y padres, de reyes de corta edad y de soldados británicos. De egipcios, extranjeros y apátridas. De árabes, judíos y coptos. De días, galletas y pan. Está regado por el Nilo, jalonado de pirámides y palacios. Está construido con magia y tragedias.»

Le Point

«Conocí un Egipto en el que las mujeres tenían como modelo a las actrices de las películas americanas de los años 50 y el cine egipcio estaba dedicado casi por completo a historias de amor.»

«Los movimientos independentistas egipcios se aproximaron a los dirigentes de la Alemania nazi.»

«El rey Faruk se trataba de un personaje complejo, abierto al mundo y al mismo tiempo con una neurosis seria.»

«Admiro en Isaac Bashevis Singer su capacidad para inventar relatos, pues considero que es la cualidad principal de un novelista.»

1.-El que presenta es un Egipto lleno de diversos elementos, colorido, ruidoso, multicultural y multirreligioso… ¿Es el país que recuerda de su infancia o hay algo de idealización?

La historia de Ese país al que te pareces tiene lugar entre 1925 y 1952. Yo, por mi parte, nací en 1948. Solo conocí el final pero conservo un recuerdo muy vivo del ambiente de mi infancia. Conocí un Egipto en el que las mujeres tenían como modelo a las actrices de las películas americanas de los años 50 y el cine egipcio estaba dedicado casi por completo a historias de amor. Soñaban con descapotables americanos y faldas cortas como las de Marilyn. Conocí un país donde los hombres tenían como modelo a los empresarios de la city londinense y de Wall Street. Y todo esto en el contexto de un país aún feudal, con un enorme campesinado vergonzosamente explotado por un sistema económico retrógrado.

Por lo tanto, hay parte de recuerdos, parte de reconstrucción y también parte de imaginación. En cualquier caso, he querido narrar una época en la que Egipto oscilaba entre convertirse en un «gran país europeo» o en un país del tercer mundo. Esta vacilación duró los treinta años que he reflejado en este libro. He querido transmitir la idea de que, por muy poco, la historia pudo haber sido diferente. En este libro me pregunto cuál es el verdadero motor que empuja a un país en una dirección u otra.

2.-El contexto político no es solo el telón de fondo, más bien deviene en un personaje más que influye hondamente en la peripecia vital de los protagonistas.

Sí, el contexto político surgido tras la llegada al poder de un monarca muy joven (Faruk tenía 16 años cuando murió su padre), de sorprendente belleza, arabófono y, lo más importante, preocupado —al menos al principio— por el destino de su pueblo, provocó que se tambaleara el poder de los ingleses, que hicieron todo lo posible por eliminar al rey. La guerra que estalló poco después introdujo una nueva situación, transformando Egipto en una inmensa base militar para los ejércitos aliados. Todo esto alteró profundamente la situación económica y social del país, forzándolo a entrar en su época. En este contexto, los grupos sociales se reestructuraron profundamente y surgieron nuevas fuerzas políticas. En 1928 nació en Ismailiya, cerca de Port Said, la cofradía de los Hermanos Musulmanes, que representa el surgimiento de un islam fuertemente influenciado por el comunismo y decidido a participar en la lucha por el poder.

Esta metamorfosis de una sociedad con estructura feudal bajo la presión de las urgencias estratégicas de la guerra conduciría rápidamente a una limpieza étnica. El Egipto de entonces, el que describo en este libro, era multicultural, y comprendía un gran número de comunidades y religiones. Pronto se convertiría casi exclusivamente en musulmán y desarrollaría una fobia enfermiza hacia el extranjero.

3.- Me da la impresión que el país se debate entre el deseo de modernidad, la emancipación colonialista, el peso de la tradición y la herencia de  las distintas herencias religiosas. ¿Cómo pueden conjugarse modernidad, tradición y religión? ¿O es una alianza imposible?

La coexistencia de una cierta modernidad con tradiciones ancestrales claro que es posible. La hemos visto en varios países, en determinados momentos de la historia, como por ejemplo en el Japón de los años 60 o en la India contemporánea, en cierta medida, o incluso en la Ghana de hoy en día. No es imposible, pero es realmente difícil, particularmente cuando un país condensa civilizaciones milenarias.

También debemos tener en cuenta que Egipto es, no lo olvidemos, un país, una entidad territorial, desde hace más de 4000 años, y recuperaba una verdadera independencia, algo que no sucedía en los últimos 2000 años vividos bajo dominación extranjera desde la conquista Alejandro Magno.

Y, ciertamente, he querido integrar todos estos elementos en la narración que he puesto en escena.

4.- Más allá de la cuestión colonial, me ha llamado la atención la admiración de diversos colectivos de la época por el nazismo, empezando por el rey Faruk.

Es cierto, aunque haya sido silenciado por motivos políticos, que los movimientos independentistas egipcios se aproximaron a los dirigentes de la Alemania nazi. Se puede explicar por diversas causas. Por una parte, esta alianza les permitía encontrar apoyo en su lucha contra la ocupación británica. Pero también había una parte de antisemitismo que iniciaron los Hermanos Musulmanes, ya durante la guerra, y que creció de un modo exacerbado con la creación del Estado de Israel en 1948. Esto explica que, incluso tras la destrucción del estado nazi en 1945, muchos  «consejeros» nazis fueran acogidos en El Cairo o Siria, y de ahí probablemente la expulsión de los judíos de esos países.

5.- Respecto al nacimiento del fenómeno kamikaze, se remonta Vd. a la secta de los ismaelitas, que dieron lugar a la secta de los «hachachins» porque fumaban hachís antes de inmolarse. ¿Conoce la novela Alamut del escritor eslovaco Vladimir Bartol?

Por supuesto que conozco la novela de Bartol, y también Samarcanda de Amin Maalouf. Este tema, tan importante para comprender lo que sucede en nuestros días, de la invención del terrorismo por parte de la secta ismaelita de los nizaríes, forma parte hoy en día de la cultura popular. El éxito mundial del videojuego y la película Assassin’s Creed  de Justin Kurzel pone de manifiesto cuánto fascina a la juventud contemporánea.

6.- ¿Qué recuerda de su paso de Egipto a Francia con solo diez años?

Curiosamente, conservo intactos un gran número de recuerdos del Egipto de mi infancia. No he olvidado el árabe, que todavía hablo correctamente, ni las tradiciones, ni la comida egipcia. Esta persistencia se explica probablemente porque reviví esos recuerdos durante largas conversaciones con mi madre, que dominaba tanto el árabe como el francés.

Al salir de Egipto, vivimos primero en Roma, en Italia. Me convertí en un muchachito italiano, asistía a la escuela italiana y hablaba en italiano. Un año más tarde volví a mudarme y me convertí en un francesito. Se podría decir que experimenté de un modo precoz la naturaleza contingente de las identidades.

Mis recuerdos más difíciles son los de la entrada al colegio en Francia, donde existe la tradición de suprimir las identidades, que deben desaparecer para dejar lugar al joven laico y republicano.

7.- ¿Sufrió algún tipo de desilusión cuando volvió a poner los pies en su país natal?

Tras nuestra partida en 1957, no he regresado nunca a Egipto, quizá por temor a estropear mis recuerdos al ver una realidad radicalmente distinta.

Esto quizá se deba igualmente al hecho de que fuimos expulsados y de que en nuestro pasaporte, el estado egipcio de entonces estampó un sello: «Partida sin retorno». Quizá sigo obedeciendo la orden que figuraba sobre mis documentos de identidad…

8.-Los tres personajes masculinos principales, Zohar, Nino y Joe toman caminos muy distintos.

¡Sí, es cierto! Son todos jóvenes a los que acompaño desde su infancia hasta los 25 años. Por eso se trata principalmente de un libro sobre la juventud.

Para empezar, los tres jóvenes judíos: está Zohar, criado en la tradición judía debido a sus orígenes familiares, pero con una sed apasionada de modernidad. Luego está Nino, que guiado por un ideal de igualdad social y a pesar de ser judío, termina adhiriéndose a los Hermanos Musulmanes y participando en acciones revolucionarias violentas.  Y luego está Joe, atraído por la ideología sionista y dispuesto a emigrar al naciente estado de Israel.

Pero hay un personaje femenino que también me parecen igual de importante: Masreya, hija de una cantante y bailarina popular, ella misma cantante, de mente y cuerpo liberados. Era una de las figuras femeninas del Egipto de la época. Pensemos en las grandes actrices de aquel tiempo como Asmahan, Samia Gamal o Layla Mourad (que era judía), que desafiaron los tabúes e impusieron una libertad de costumbres y de expresión.

9.-También presenta un retrato muy peculiar del joven rey Faruk.

El retrato que muestro de Faruk está perfectamente apoyado en las diferentes fuentes que consulté. Se trataba de un personaje complejo, abierto al mundo y al mismo tiempo con una neurosis seria. A partir de esta complejidad psicológica compuesta de coraje intelectual y de indecisión a la hora de pasar a la acción, he realizado un retrato, en mi opinión coherente, de Faruk. Un niño al comienzo del libro, fascinado por su propio poder hasta convertirse en un auténtico adicto a los placeres, lo cual lo conduciría a su perdición.

El accidente de coche que sufrió el 6 de noviembre de 1943, — ¿quizá un intento de asesinato?— marcará un punto de inflexión en la vida del monarca. Parece que este hecho provocó que se le saltaran los plomos. Lo cierto es que esos rasgos de carácter, a veces singulares, se fueron transformando  gradualmente en adicciones y síntomas psicopatológicos. Está claro que poseía una personalidad compleja.

10.-He leído que Zohar está inspirado en un abuelo suyo. ¿Llegó a conocerle? ¿O las historias de su peripecia vital se recordaban en las comidas familiares?

Zohar es un personaje ficticio creado desde cero. Ciertos acontecimientos en los que se ve envuelto están evidentemente extraídos de anécdotas familiares o incluso de historias tradicionales. Pero de ninguna manera es una novela autobiográfica.

Al introducir a un personaje nacido en 1925, mi intención era explorar el contexto, ese ambiente que fue el de mis padres (mi padre nació en 1912 en El Cairo y mi madre en 1917). Quería pasearme por las calles que ellos frecuentaron, conocer a las personas que conocieron, enfrentarme a los acontecimientos que los impresionaron. Esta es sin duda la parte más personal de esta novela.

11.-Las mujeres juegan un papel esencial en la historia: sostienen los hogares, toman iniciativas audaces y algunas incluso se ganan la vida y disponen libremente de su sexualidad.

¡Sí! Esas son las mujeres que me gustan, las que me gusta incluir en mis libros, mujeres libres con su cuerpo y con su espíritu. Como le he señalado antes, estas mujeres no eran raras en el Egipto de aquella época. Además, representaban un modelo para las mujeres egipcias. Por eso creo que Egipto podría haber podido evolucionar de un modo muy distinto si se hubiera dejado más influencia a las mujeres.

12.- ¿Qué libros o escritores considera que le han influenciado?

Profeso una admiración sin límites por Isaac Bashevis Singer, este escritor de lengua yidis que vivió en los Estados Unidos. Admiro sobre todo su capacidad para inventar relatos, pues considero que es la cualidad principal de un novelista.

También me ha influido Albert Cohen, quien no permitió que el ambiente social influyera en su imaginación, desarrollando su obra literaria con una determinación total.

13.- ¿Qué lee Tobie Nathan en su tiempo libre?

Como ya sabrá, soy profesor universitario. Enseño psicopatología, por lo que leo libros que tienen que ver con mi disciplina. Pero también soy un apasionado de la historia, la historia de las religiones y la mitología. Me encanta leer libros complicados que me obliguen a pensar.

Me mantengo al tanto de la literatura contemporánea y leo con regularidad las novelas de las que se habla en la actualidad.

14.- ¿Qué libro le hubiera gustado escribir?

Sin duda, La Odisea de Homero, Rojo y negro de Stendhal y quizá también El mago de Lublin  de Isaac Bashevis Singer.

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